Los seres humanos pertenecemos a distintos grupos que
podemos llamar sistemas sociales: trabajo, escuela, equipos deportivos, clubes
sociales, vecindarios, asociaciones y otros. Sin embargo, la familia es el
sistema donde se alianza las emociones, las creencias, las tradiciones, las
fortalezas y vulnerabilidades, los elementos de apoyo y, con frecuencia, la
fuente de estrés y de presiones que nos empujan al éxito o al fracaso.
La familia es mucho más que una colección de individuos. Es
la institución educativa por excelencia. Si es flexible, podrá adaptarse y
buscar alternativas apropiadas ante los continuos retos. Si es rígida, su
pronóstico de supervivencia es mínimo. Los roles se establecen por costumbres
social y cultural, pero el intercambio de los mismos, cuando se necesita, es un
signo de salud. Una familia funcionando puede representarse de manera análoga a
una danza en la que los integrantes cumplen roles diferentes, pero cuando lo
hacen en forma armoniosa son estéticamente funcionales.

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